martes, 20 de noviembre de 2007

Giallos

Hago un pequeño alto en la maratón de películas con persecuciones trepidantes de coches para comentar un par de películas de ese género que tanto me gusta: EL GIALLO. "Giallo" significa literalmente "amarillo" en italiano, país de donde es originaro el género.
¿Y qué es un giallo? Pues no es más que lo que podríamos llamar un spaghetti Thriller, la versión italiana enloquecida y desquiciada de los thrillers norteamericanos -por ejemplo, las pelis de Hitchcock-. La principal diferencia es la escasez de tapujos en lo que a violencia explícita se refiere -he aquí una de las principales fuentes de las splatters- la descarada sexualidad de las protagonistas -a veces próxima al destape español- y la fuerte estilización -elemento compartido por casi todo el cine italiano "de género", no hay más que ver mis adorados spaghetti western-.
El retrato robot del asesino prototípico del giallo es básicamente una persona enfundada en una gabardina, con guantes de cuero negros, y que porta un pasamontañas o un sombrero que le oculta la cara. Suelen usar armas blancas -cuchillas de afeitar, navajas, sierras...- pero pueden cometer asesinatos de lo más ocurrentes con casi cualquier cosa -véase la bañera de agua caliente de Rojo oscuro, de Dario Argento-.
Algunos de los autores más destacados son:
-Mario Bava: el "creador" del género. O al menos el mas importante de los primeros que dieron su visión a la italiana de los thrillers americanos. Destaca cómo impuso las normas estéticas del género: la estilización de los planos, la plasticidad de los colores, muy vivos... Obras suyas son La máscara del Demonio (1960) , Diabolik (1968), Seis mujeres para el asesino (1964) o Bahía de sangre (1971).
-Dario Argento: el director que dio fama internacional al género. Discípulo de Bava, debutó con la genial El pájaro del plumaje de cristal (1970). Este auto destaca por su persnal manera de dirigir, caracterizada por ciertos planos "firma" (como alguien asomándose a un cristal, las manos del asesino en primer plano...) y por sus personajes plenamente funcionales. Otras obras suyas en el género son El gato de las nueve colas (1971), Cuatro moscas sobre terciopelo gris (1971) -con la que cierra su "trilogía de los animales"-, Rojo oscuro (1975) o Tenebrae (1982). También es importante destacar otras obras de Argento englobadas dentro del género fantástico, como Suspiria (1977), Inferno (1980) o Phenomena (1985). Últimamente ha participado en la serie Masters of Horror, con uno de los capítulos más terroríficos, a mi juicio: Jennifer. Además a día de hoy está por estrenarse la tercera parte de su trilogría sobre las madres: la Terza Madre (precedida por Suspiria e Inferno). A mi personalmente me encanta el trabajo de este director.
-Sergio Martino: tal vez no sea especialmente destacable dentro del género en sí, pero suyo es mi giallo favorito (o uno de los tres favoritos): Torso, violencia carnal (1973). Su cine es aún más violento que el de Argento -o al menos más brutal-, y tiene un contenido sexual más descarado.
-Lucio Fulci: el padre del Spaghetti Zombie. Sin embargo le meto en este grupo por una película fundamentalmente -la única suya dentro del giallo que he visto hasta la fecha-: El destripador de Nueva York (1982). Me ustaría dedicarle un monográfico a esta película más adelante -porque creo que la voy a ver bastantes veces-. pero el único adjetivo que le encaja es el de bizarrada. Y eso me encanta. Fulci es un director plenamente excesivo, cualidad por la cual puedes adorarle -como hago yo- u odiarle -como hace mucha gente. También destacan en su filmografía son Zombie 2: Nueva York bajo el terror de los zombies (1979), Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (1980), Aquella casa al lado del cementerio (1981), o El más allá (1981). Esta última me encanta.
Por último, creo que merece una mención especial Ennio Morricone con el que tal vez sea uno de sus trabajos más olvidados o desconocidos: las bandas sonoras de la trilogía inicial de Dario Argento -arriba mencionadas-, la llamada "trilogía de los animales". Quentin Tarantino rescató algunos de estos temas para su Death Proof.

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