martes, 31 de julio de 2007

El silencio de los corderos (Silence of the lambs), de Johnathan Demme

Voy a comentar una de mis películas favoritas desde que tenía 11 o 12 años. Ya hablé alguna vez sobre el personaje de Hannibal Lecter, con motivo del estreno de la decepcionante pre-precuela. Pero obviando eso, hablaré de una obra maestra sin igual en su género: El silencio de los corderos (Silence of the lambs, 1991), de Johnathan Demme. Y es que está sin duda entre mis favoritas, ya que es la única película con la que se me hace un nudo en el estómago de principio a fin. Es una especie de sensación de incomodidad, de malestar, que ninguna otra película me produce. Señores, estamos hablando de horror -aunque tal vez no de terror- en estado puro.
Esta película fue galardonada con cinco estatuillas de la Academia: Mejor película, Mejor Director (Johnathan Demme), Mejor Guión adaptado (Ted Tally, sobre la novela de Thomas Harris), mejor actriz (Jodie Foster) y mejor actor (Anthony Hopkins).

Ficha:

Género: Thriller / Crimen / Terror
Nacionalidad: USA
Director: Jonat
han Demme
Actores: J
odie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Kasi Lemmons
Productor: Ronald M. Bozman, Edward Saxon, Kenneth Utt
Guión: Thomas Harris, Ted Tally
Fotografía: Tak Fujimoto

Música: Tom Petty, Howard Shore


Argumento:
Un psicópata conocido como Buffalo Bill está secuestrando a sesinando a jóvenes mujeres por todo el medio oeste de Estados Unidos. Teniendo en cuenta que si conoces a uno uedes conocer al resto, el F.B.I envía a la Agente Clarice Starling (Foster) a entrevistar a un prisionero demente que quizás pueda proporcionar una visión psicológica de la mente del asesino y pistas sobre sus acciones. El prisionero es el psiquiatra Dr. Hannibal Lecter (Hopkins), conocido como Hannibal el Caníbal, un brillante asesino caníbal que únicamente se comprometerá a ayudar a Starling si ella alimenta su curiosidad con detalles sobre su propia vida. Esta retorcida relación obliga a Starling no sólo a enfrentarse con sus propios demonios psicológicos, sino que además le llevará a enfrentarse cara a cara con un asesino atroz y demente, la encarnación de una maldad tan poderosa como nunca antes había conocido.



Hannibal,
el Caníbal:
Aunque esta es una película que se centra principalmente en el personaje de Clarice Starling, me parece obvio que la verdadera estrella de la función es ese delicioso sociópata llamado Hannibal Lecter. Pocos personajes llenan tanto una película, siendo practicamente meros secundarios (ha de tenerse en cuenta que Anthony Hopkins sólo aparece en pantalla durante un total de 16 minutos, en una película con un metraje de casi 2 horas).
Es un personaje sobre el que se habla desde practicamente el comienzo de la película, aunque no aparece hasta unos 10 minutos más adelante. Es decir, que antes de verle ya sabes que es alguien importante. También sabes lo que les pasa a sus víctimas. Durante la escena de la mazmorra, se crea una tensión insoportable, no sólo por lo opresivo del ambiente, sino por la tensa espera: sabes que estás a punto de ver a ese personaje que parece tan importante. Clarice atraviesa la mazmorra, pasando por delante de todo un escaparate de dementes, hasta que llega a una curiosa celda, totalmente iluminada, y recubierta de cristal.
Y ahí está él. De pié, esperando no sólo a Clarice, sino al espectador. Fue idea de Hopkins que Lecter esperara de pié. Cuando le preguntaron "¿Por qué?", respondió "Porque puede olerla".
Sus buenos modales, de caballero, nos sorprenden. Es un asesino brutal, y lo sabemos. Está loco. Pero es encantador. Es un perfecto gentleman, que puede volverse brutalmente incisivo e hiriente, cuando quiere. Porque se nutre de dolor, necesita someter a otras personas que considera inferiores, para sentirse satisfecho. Y con Clarice lo hace: le provoca para hacer que llore, pero la mujer le sorprende, porque es más fuerte de lo que parece.
El mesiático sociópata, sorprendido por una estudiante del FBI. Esto hace que se empiece a interesar en cooperar con la investigación sobre Buffalo Bill. De hecho, le da la respuesta sobre "¿Dónde está Buffalo Bill?" a Clarice al principio: cuando ella le pregunta por sus dibujos, Lecter dice que uno es de Florencia, el Duomo visto desde el Belvedere. Esto es mentira: no hay ningún palacio del Belvedere en Florencia (están en Roma y en Viena), pero es que es en el pueblo de Belvedere donde vive Buffalo Bill (James Gumb), como se ve al final de la película. Éste es un dato que, obviamente, pasa desapercibido para el espectador, pero que da una idea de lo brillante y retorcido de la mente de Lecter.
Durante las sucesivas visitas (un total de tres, en la mazmorra de Baltimore), Lecter y Starling intercambiarán información:él proporcionará información sobre Buffalo Bill a cambio de información sobre la vida privada de Starling. Esto es lo que más le gusta: saborear el dolor de ella, analizarla psicológicamente.
Starling logrará que se lleven a Lecter lejos del odioso Dr Chilton. Lo llevan a Memphis, donde tras entrevistarse con la senadora, madre de la próxima víctima de Buffalo Bill, es confinado en una celda nueva. Una celda donde no pasará mucho tiempo, ya que protagonizará la más espectacular y grotesca de las fugas.
Al final, Clarice recibe una misteriosa llamada: Lecter está suelto. Y, según parece, el Dr Chilton, va a tener compañía para cenar.

En definitiva, un personaje fascinante, máximo exponente del villano demente pero brillante, emparentado más con el conde Drácula que con Norman Bates.

El reparto:
En cuanto a los intérpretes que intervienen, destacan -lógicamente- sobre todo dos: Jodie Foster como Clarice Starling, y Anthony Hopkins, como Hannibal Lecter.
Jodie Foster construye un personaje complejo y duro, a pesar de lo hostil y aterrador del entorno. Consigue transmitir fuerza y valor desde un personaje aparentemente "frágil" como es una mujer, y más si esa mujer es simplemente estudiante, ni siquiera agente, del FBI. Ganó un merecido Oscar a la mejor actriz por este trabajo.
Anthony Hopkins hizo el papel de su vida, con un personaje inolvidable y único. Inigualable, en el mono azul de recluso, o con el bozal... son imágenes que son inseparables ya en nuestra mente con el rostro del actor británico -aunque antes de él, Brian Cox había interpretado al demente psiquiatra en Manhunter (Michael Mann). Era un personaje ofrecido a Robert De Niro, a Robert Duvall, a Gene Hackman... pero Hopkins había nacido para interpretar a Lecter. Ganó un muy merecido Oscar al mejor actor por este trabajo.
También cabe destacar a Scott Glenn, como Jack Crawford, el jefe de Clarice; y a Ted Levine, que encarna al demente Jame Gumb, Buffalo Bill. La interpretación de Levine causó revueltas entre la comunidad homosexual estadounidense, que acusaban a la película de homófoba. Eso sí, su actuación fue tan buena que ahora le cuesta encontrar papeles que no sean de psicópata, pederasta, etc.





A más ver...






Perros de paja (Straw Dogs), de Sam Peckinpah



Hoy comentaré otra gran película, es esta ocasión, Perros de Paja (Straw Dogs, 1970) de Sam Peckinpah, en la que se demuestra cómo hasta el hombre más pacífico puede llegar a volverse violento, si se hace que pase el límite.
Se trata de una de las obras clave del maestro en eso de mostrar los comportamientos violentos en el cine, Perros de paja, de Sam Peckimpah.

Ficha:

PRODUCTORA: ABC Pictures Corp.
PRODUCTOR: Daniel Melnick
DIRECTOR: Sam Peckinpah
INTERPRETES: Dustin Hoffman, Susan George, Peter Vaughan, T.P. McKenna, Ken Hutchison, Del Henney, Colin Welland
GUION: David Zelag Goodman y Sam Peckinpah basado en la novela de Gordon M. Williams
MUSICA: Jerry Fielding
FOTOGRAFIA: John Coquillon (Color)
MONTAJE: Paul Davies, Roger Spottiswoode y Tony Lawson


Argumento:

"Perros de Paja" nos cuenta la historia de David Sumner (Dustin Hoffman) y su esposa (Susan George). Han decidido dejar su residencia habitual en Estados Unidos para vivir en un pequeño británico, donde creen que David encontrará la paz para escribir un tratado sobre matemáticas.
David es un ser tranquilo y reflexivo. Un matemático enfrascado en sus numeros. Un hombre de ciudad. Su esposa viene a ser lo contrario. Una chica alegre, bella, provocativa e inquieta.l
Peckinpah nos describe la relación entre ambos durante los primeros minutos de metraje, introduciendo brevemente a los personajes que residen en el pueblo.
Sin embargo, como toda relación, la convivencia es imperfecta, y David y su mujer discuten a menudo. Estas discusiones hacen que ella se vengue poniéndose algo provocativa con los hombres que trabajan en la casa.
La ambigüedad de la relación en el matrimonio, así como la intromisión de los siniestros lugareños -su mujer llegará a ser violada-, hará que se desencadene una serie de violentos acontecimientos, que terminarán con la explosión de David, que defiende la casa y al tonto del pueblo, del padre de la chica a la que éste ha asesinado por accidente. Hoffman está dando rienda suelta a su ira contenida, en lo que es una escalada típica de un western, pero trasladada en el tiempo.


El cazador (The Deer Hunter), de Michael Cimino

El cazador (The Deer Hunter) es una película que Michael cimino dirigió en 1978 sobre un grupo de amigos ruso-americanos, trabajadores en una fundición de Pennsylvania, que deciden ir a servir a su país en la guerra de Vietnam.
Se trata de la mejor película de su director, mítico por sus posteriores batacazos cinematográficos, los cuales prefiero obviar, para centrarme en esta gran película.
La película fue galardonada con cinco Oscar de la academia: mejor película, mejor director (Michael Cimino), mejor actor de reparto (Christopher Walken), mejor edición y mejor sonido.

Ficha:
Título original: The Deer Hunter
Año: 1978
País: USA
Duración: 183 min
Estreno en España: 1978
Estreno en USA: 1978
Director: Michael Cimino
Reparto: Robert De Niro,
Meryl Streep, Christopher Walken,
John Savage, George Dzundza,
John Cazale, Amy Writght, Joe Grifasi
Productora: EMI Films


Argumento: Le película se divide en tres actos:
Durante el primer acto, se nos muestra la vida cotidiana del grupo de amigos durante los días previos a su partida hacia el Vietnam: su última jornada de trabajo, sus juergas en el bar de uno de sus amigos, la boda de Steve, sus amores, sus rencillas... y su última cacería.
Durante el segundo acto, nos situamos en Vietnam, y seguimos a los tres amigos, Michael (Robert De Niro), Nikonar (Christopher Walken) y Steven (John Savage), durante su estancia en manos enemigas, donde son obligados a jugar a la ruleta rusa... también vemos cómo consiguen escapar, y acaban quedando divididos y enviados hacia diferentes lugares del país.
En el tercer acto, se muestra la vuelta de Mike a Pennsylvania, así como las profundas heridas psicolçogicas y físicas de los tres hombres. Pero Mike había hecho una promesa a Nick durante la boda de Steven: que ambos volverían del Nam... y ha de cumplirla, a pesar de estar enamorado de la novia de Steve. Pronto descubrirá que la tortura de sus captores ha cambiado mucho a Nick.

El reparto:
En primer lugar, se ha de hablar de la magnñifica interpretación que De Niro hace -ninguna sorpresa, ya que es un genio en sus mejores años- de su personaje, llenándolo de profundidad, orgullo y humanidad. Desde luego, su "momento", es, además de la escena de la ruleta rusa, cuando vuelve a casa, y decide pasar de largo y pernoctar en un motel... su interpretación es insuperable, mostrando lo destrozada que puede llegar a que dar el alma de un hombre tras una experiencia así.
John Savage hace un muy buen trabajo con su personaje, dotándole de gran fondo humano, así como de tremenda amargura, durante las escenas en el hogar para veteranos de guerra lisiados.
Christopher Walken hace uno de los papeles de su vida, interpretando al moralmente destrozado Nick del final de la película. Para preparar la escena final, el último juego de ruleta rusa, pasó una semana comiendo sólo plátanos y arroz, para dotar al personaje de un aire fantasmagórico.
En cuanto a Meryl Streep, hace uno de sus mejores papeles, como la novia de Nick, y posteriormente, de Mike. Genial cuando le ofrece a Mick el jersey que había hecho para Nick.
En mi opinión, merece una mención aparte el gran John Cazale, intérprete con un curioso mérito: absolutamente todas las películas en las que participó, fueron nominadas, o ganaron el Oscar a la mejor película. Obras como El Padrino (The Godfather, Francis Ford Coppola), La conversación (The Conversation, Francis Ford Coppola), El Padrino II (The Godfather Part II, Francis Ford Coppola), La conversación (The conversation, Francis Ford Coppola), Una tarde de perros (Dog Day Afternoon, Sidney Lumet), o -póstumamente-, El Padrino III (The Godfather Part III, Francis Ford Coppola), hacen de este un intérprete singular, que falleció antes de ver estrenada El Cazador. Es importante remarcar que durante el rodaje de la película, Cazale sufría una cáncer de hueso en estado avanzado. Cuando la productora conoció este dato, decidió despedirle, pero fue gracias a la pasión de John por el guión, y a la amenaza por parte de su prometida, Meryl Streep, de abandonar el proyecto, que pudo participar en la obra.

Música:
En el apartado musical, si duda destacar la magistral Cavatina, una pieza clásica interpretada para la ocasión por John Williams, compositor de bandas sonoras como Superman, E.T., o Star Wars, por citar unas pocas. Se trata de una pieza clásica para guitarra, profundamente bella.
En segundo lugar, también es muy acertada la elección de la música sacra rusa para las escenas de caza. Les da ese tono solemne tan especial y genial.
Finalmente, no puedo quedarme sin comentar una de las utilizaciones más geniales que he visto en mi vida de una canción en una película: se trata de Can't Take My Eyes Off You, de Gloria Gaynor. Esta genial canción suena durante una escena en el bar, antes de que los amigos se vayan a la guerra, y es cantada a coro por todos ellos. Sin duda, es una de las escenas que mejor reflejan lo que es la amistad. Simplemente, perfecta.

lunes, 30 de julio de 2007

Lovely & Deadly, de Jaime Infante

Hago una pequeña pausa en el monográfico sobre mis películas favoritas, para anunciar que ya he terminado -por fin- mi primera experiencia como director.
Se trata del cortometraje Lovely & Deadly, con guión y dirección de un servidor.
La historia se centra en un ladrón a sueldo, que es mandado por su jefe -que se hace llamar "le grand homme"- para retener a la novia de uno de sus compañeros, que ha resultado ser un traidor. El encargado de la tarea trata de hacerlo de la manera más profesional posible, llevándola al piso franco donde ha de permanecer la mujer para evitar posibles llamadas a la policía, o a algún grupo rival. Pero todo comienza a ir mal, ya que la mujer logra resultar tremendamente seductora, haciendo que la profesionalidad quede de lado.
Este es el planteamiento principal de la obra. He de decir que el resultado final no es para nada perfecto, ni lo que deseaba. Pero, sin duda, es mejor de lo que cabía esperar de un novato con una cámara digital.
Y esto se debe, principalmente, a los geniales colaboradores con los que he contado. Hablo, sin duda alguna, de mi compañera de reparto -ya que finalmente, me tocó co-protagonizar la obra-, la señorita Tania Kuriy, preciosa mujer rubia de ojos azules, natural de Ucrania, y en la que he encontrado la más devota de las intérpretes, y a una de mis más queridas aliadas, en la actualidad. Tanto es así, que estoy preparando el siguiente, escribiéndolo para que ella lo interprete. Sólo puedo decir que ahora es mi musa, aquella que me inspira con nuevas fuerzas, para dedicarme a este arte que tanto me gusta.

Sin duda, mi querida actriz cumple el adjetivo "lovely".

El otro colaborador del que hablo es mi gran amigo, Ibón Cabezas, con el que, además, comparto grupo de música. Ibón ha resultado ser el más fiel -y sufrido- de lo amigos, prestándome su ayuda y asistencia en cada momento, tanto como operador de cámara como consejero y paciente escuchador.
Por tanto, antes que nada, me gustaría decir algo: gracias; muchas gracias. Por haber creído en mí, cuando nadie lo hacía; por haber sido tan buenos amigos; por haber hecho realidad este primer paso. Gracias. Siempre estaréis en mi pensamiento.
También es menester agradecer a mi propia madre su paciencia, apoyo -emocional y económico-, y su patrocinio como productora ejecutiva.
En cuanto al rodaje, duró tres días -no consecutivos-, bajo una temperatura infernal, y con un montón de inconvenientes y trabas. Pero no hay gran problema, si la voluntad es fuerte. Y así era la nuestra, pues queríamos lograr algo.

Servidor, con el más que decente maquillaje ideado por nuestra estrella.

En el apartado gráfico, opté por el blanco y negro, un aspecto siempre elegante, con el que además, pretendía homenajear algunas de las grandes películas de género negro de los años 40, así como a Jean-Luc Godard en Bande á Parte. Sin duda, resulta también conveniente la elección dadas las limitaciones técnicas de la cámara empleada. Además, también quería emular la narrativa clásica de The Godfather, de Francis Ford Coppola, así como la épica de Sergio Leone en Once upon a time in America, o Once upon a time in the west.
Respecto a la elección de la banda sonora, opté por jugar sobre seguro, aunque sé que robé directamente música de autores y de bandas sonoras. Pero no se ha de olvidar que, con esta obra, quería jugar a ser director, más que serlo -ojalá algún día llegue a ello-. Opté por abrir el cortometraje con la elegante voz de la japonesa Meiko Kaji -protagonista de Lady Snowblood-; continuar con el memorable Vals #2 de Shostakovich -empleado por mi adorado Kubrick en la genial Eyes wide Shut-, pasando por piezas para mí esenciales de la historia del cine, como son Deborah's theme, de Ennio Morricone para Once upon a time in America, de Sergio Leone, o Man with the harmonica, del mismo compositor, para Once upon a time in the West, también de Leone. Además, aproveché el tirón emocional que siempre tiene un clásico, con Sonata claro de luna, de Beethoven. Finalmente, la única canción que ya estaba en mi mente cuando escribía el guión: House of the rising Sun, de The Animals.
Sé que el resultado dista mucho de ser perfecto, pero es un primer paso hacia -espero- mi soñada carrera como realizador.
Y, de nuevo, he de mostrar mi eterno agradecimiento a Tania, ya que el papel fue escrito expresamente para otra persona, que declinó la oportunidad. Tal vez debería agradecer a esta otra persona por inspirarme -muchas líneas del cortometraje están tomadas de conversaciones entre ella y yo- y por haberse negado a actuar -ya que ahora no concibo trabajar con otra persona que no sea Tania-. Pero no lo haré, ya que sé que ni le importa, ni lo merece. La elección de Tania fue cosa mía, y sin su voluntad de trabajo no habría sido posible nada. Gracias de nuevo.


Y ahora, sólo me queda anunciar mi siguiente proyecto: un relato ambiguo entre el sueño y la vigilia, esta vez a color, y aún carente de título, que protagonizará de nuevo mi musa.

domingo, 29 de julio de 2007

The Dreamers, de Bernardo Bertolucci


Voy a comentar una películ
a que me gusta mucho. Me gusta por sus interpretaciones, por su estética, por lo sorprendente que resulta, por su banda sonora, por su narración... se trata de The Dreamers (en español, Los Soñadores), del casi siempre polémico, y a veces delicioso, Bernardo Bertolucci.
El director de Parma se lució con esta obra, homenaje a tres cosas: al cine (sobre todo), al espíritu de mayo del 68 en París, y al despertar sexual.
En mi opinión, se tratan los tres temas con igual intensidad en el film, pero muchas veces la manera tan explícita que tiene Bertolucci de narrar los encuentros sexuales (véase El último tango en París) hace que mucha gente considere esta una obra sobre todo erótica. Es cierto que trata la sexualidad de manera poco habitual, ya que muestra desnudos frontales, y genitales en primer plano (yo diría que es el único plano Sergio Leone que he visto de un pene en el cine no X).
Ficha:
Dirección: Bernardo Bertolucci.
Países:
Reino Unido, Francia e Italia.
Año: 2003.
Duración: 120 min.
Interpretación: Michael Pitt (Matthew), Eva Green (Isabelle), Louis Garrel (Theo), Robin Renucci (Padre), Anna Chancellor (Madre), Florian Cadiou (Patrick).
Guión: Gilbert Adair; basado en su novela "The holy innocents".
Producción: Jeremy Thomas.
Fotografía: Fabio Cianchetti.
Montaje: Jacopo Quadri.
Dirección artística: Jean Rabasse.
Vestuario: Louise Stjernsward.

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Argumento:
Matthew es un joven norteamericano que está en París pasando un año para aprender francés. Pero lo que realmente hace es pasar el día en la Cinemathèque Française, templo de culto del cine, y hogar de nacimiento de la oh-tan-brillante Nouvelle Vague. Es la primavera del 68, y el arresto del director de la cinemathèque lleva a unos graves disturbios juveniles (principalmente entre el apasionado grupo de cinéfilos), que desencadenaron los célebres acontecimientos del mayo del 68 parisino.
Matthew conoce durante esa primera revuelta a do
s jóvenes hermanos gemelos: Isabelle y Theo. Entablan una intensa amistad, que lleva a los gemelos a invitar a Matthew a pasar un mes en su gran apartamento parisino, mientras sus padres están en la playa.
El fanatismo de los tres por el cine, la extraña relación de los hermanos (casi incestuosa), y los retorcidos juegos que comienzan mezclando cine y sexo, llevarán al grupo a un despertar sexual que los aísla de los acontecimientos que se desarrollan en las calles.

Reparto:
En el papel de Matthew, un más que remarcable Michael Pitt, que se ha convertido en uno de los mejores actores del actual cine "independiente". Además de buen actor, tiene un grupo de música que se dedica a hacer grunge al más puro estilo Nirvana (de hecho, se diría que casi copian). En la película Dreamers, canta uno de los temas de la Banda Sonora: una versión del mítico Hey Joe, de Jimmy Hendrix. Entre sus papeles más destacados, y obviando el de asesino en Murder By numbers, junto a Sandra Bullock, yo destacaría su interpretacióin de Blake, el principal personaje de Last Days, la película de Gus Van Sant sobre los últimos días de Kurt Cobain.
En el papel de Theo, uno de los gemelos, un joven francés: Louis Garrel, que hace un trabajo más que correcto, y que aporta al personaje un aire misterioso y reservado, que le da un toque mágico.
Y, finalmente, la dulce, dulce guinda sobre el pastel: la bellísima Eva Green, en el papel de Isabelle, que deslumbrará a todo el público por su formidable actuación, y a la sección masculina con sus... encantos de mujer. Entre su filmografía posterior (puesto que esta fue su primera película), destacan Arséne Lupin (2004) o El Reino de los Cielos (2005), de Ridley Scott. Además, se ha convertido en Chica Bond, en la película Casino Royale (2006).

Cine postmoderno:

The Dreamers es una película sobre las películas. Es decir, que es plenamente postmoderna, habla desde el cine, sobre el cine. Y de una manera descarada, y estéticamente brillante, llegando a tomar directamente anécdotas de otras películas, para recrearlas.
Muy memorables son momentos como el "We acept you, One of us!", tomado del clásico Freaks, o la imitación por parte de Theo de Scarface, de Howard Hawks.
Sin embargo, yo me quedo con el momento en el que los tres jóvenes baten el récord marcado en Bande Á Parte(Jean-Luc Godard, 1964), de recorrido rápido (de hecho, corriendo) del Museo del Louvre.






lunes, 23 de julio de 2007

Érase una vez en América (Once upon a time in America), de Sergio Leone

Ya puse la oh-tan-trabajada-y-depurada lista de mis películas favoritas, así que voy a hacer la crítica -en el buen sentido- de las elegidas. Voy a empezar por la que vengo considerando últimamente como la "mejor película de la historia", aunque claro, este es un calificativo demasiado importante. De todos modos, si no es la mejor, sí que está entre las tres mejores. Estoy hablando del testamento cinematográfico de uno de mis directores favoritos de todos los tiempos: Érase una vez en América (Once upon a time in America), de Sergio Leone.
Ficha:
Director: Sergio Leone.
Guión : Leonardo Benvenuti, Piero De Bernardi, Enrico Medioli, Franco Arcalli, Franco Ferrini, Sergio Leone basado en la novela "The Hoods" de Harry Grey
Diálogos adicionales : Stuart Kaminsky
Fotografía : Tonino Delli Colli
Música compuesta y dirigida por : Ennio Morricone
Montaje : Nino Baragli
Ingeniero de Sonido : Jean Pierre Ruhu
Dirección artística : Carlo Simi
Producción : Arnon Milchan
Productora : The Ladd Company




1.-La larga, larga preproducción de una obra maestra:
Para hablar sobre esta película no se puede empezar de otra manera que contando la larguísima pre-producción que llevó a cabo el genial director romano. Desde algo antes de empezar a rodar el que sería el broche de oro de su Trilogía del dólar (Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo), Leone estaba enamorado de una historia: la de la novela The Hoods, de Harry Grey. El director tenía claro que quería hacer un film sobre esa historia, pero no lograba conseguir los derechos para la adaptación.
Terminó de rodar El bueno, el feo y el malo, y conoció a Grey, que finalmente le vendió los derechos (era un declarado fan de los western de Leone). Pero cuando Leone desembarcó en América, ya con un nombre hecho entre los directores no americanos más importantes del momento, los productores no querían que hiciera una película sobre gánsteres judíos. Querían otro western. Leone estaba ya cansado del género, y aunque amase profundamente ese tipo de historias, creía que era ya la hora de cambiar de registro. Con la promesa de que después de esta película, podría rodar lo que deseara, reunió un genial equipo de guionistas (Bertolucci, Dario Argento, y él mismo, entre otros), que llevaron a cabo el que habría de ser uno de los mejores western jamás rodados, Hasta que llegó su hora (Once upon a time in the west), con Claudia Cardinale, Charles Bronson y Henry Fonda.
Pero las cosas no iban a ser tan fáciles... el largo proceso de escritura del guión de lo que sería Érase una vez en América (se dice que el más largo de la historia del cine), así como las presiones de las productoras, obligaron a Leone a rodar otra película más, antes de su ansiada C'era una volta in America. Tuvo que dirigir Agáchate, maldito (Giu la testa), sobre la revolución mexicana. Así, Leone llegó a considerar esta etapa como una nueva trilogía, sobre las distintas froteras en la historia de América: Hasta que llegó su hora, sobre la construcción del ferrocarril; Agáchate, maldito, sobre la revolución al sur de la frontera; y Érase una vez en América, sobre la etapa de la ley seca.
Finalmente, tras 14 años de preproducción (durante los cuales, se dice que Leone ya tenía la película rodada en mente de tal manera que decía a los guionistas cuántas palabras poner en boca de cada personaje, según el número de pasos que iban a dar), Leone se enfrentó a la que sería su obra maestra, si es que se puede destacar alguna obra dentro de la excelente (y breve) filmografía del genio italiano. Durante la etapa anterior, Leone ya había preparado la mayor parte de la banda sonora junto a su inseparable, y siempre infalible, Ennio Morricone.



2.-Érase una vez, en América...
David Aaronson "Noodles", un pobre chaval judío, conoce en los suburbios de Manhattan de principio del siglo XX a Maximilian Bercovicz "Max", otro joven de origen hebreo dispuesto a llegar lejos por cualquier método. Entablan una gran amistad y forman, con los 3 colegas de "Noodles", Patrick Goldberg "Patsy", Philip Stein "Cockeye", y Dominic una banda que prospera rápidamente. Sin embargo, la verdadera ambición de Noodles es Deborah, el amor de su vida. Es una chica, hermana de Fat Moe (el chico del bar), que se prepara como actriz y bailarina en la parte trasera del negocio familiar. Desgraciadamente, la banda es perseguida por Bugsy, el tipo para el que Noodles y sus amigos trabajaban anteriormente, y en uno de sus asaltos, mata a Dominic. Rápidamente Noodles se tira encima suyo y le mata, por lo que pasará 12 años en prisión. Cuando Noodles sale de prisión le recibe Max, que sigue con su banda junto a los otros 2 amigos, Patsy y Cockeye. Rápidamente, entre los 4 llegan a convertirse, en tiempos de la prohibición, en unos importantes mafiosos. La ambición de Max lleva a Noodles a traicionarles para salvarles la vida... pero mueren, y Noodles nunca podrá perdonárselo a sí mismo.
Esta historia se nos cuenta mediante flashbacks de tres épocas: los 20's, los 30's, y el 68, a lo largo de 220 minutos de duración.


3.-El reparto

En primer lugar, hay que mencionar a los jóvenes actores que interpretan (genialmente) a los jóvenes golfos de la banda (Scott Tiler, Rusty Jacobs, Brian Bloom, Adrian Curran y Noah Moazezi). Sin duda, es una de los segmentos más inolvidables de la película. Una imágen que se te queda clavada es, por ejemplo, cuando Patsy va a contratar un favor sexual a una vecina a cambio de un pastel, pero tiene tanta hambre, que acaba comiéndoselo; o la muerte de Dominic, cuando dice "Noodles... resbalé".
Una vez los niños crecen, nos encontramos ante un reparto deslumbrante: Robert DeNiro como Noodles (en uno de los mejores papeles de su genial carrera), James Woods como Max, James Hayden como Patsy, y Willima Fotisthe como Cockeye. También destacan el siempre genial Joe Pescy, Burt Young y Treat Williams.
En cuanto a la sección femenina, sin duda cabe destacar, en primer lugar, a la joven que interpreta a Deborah de niña: una jovencísima Jennifer Connelly, en su primer papel. Una vez que Deborah es adulta, la encarna Elizabeth Mcgovern, con un pasmoso buen hacer. Finalmente, es importante hablar sobre Tuesday Weld, como la chica de Max.

3.-El cantar de los cantares
No quiero pasar por alto la historia de amor/desamor entre Noodles y Deborah, que es una de las más (¿bonitas?¿tiernas?¿desoladoras?) de la historia del cine.
Noodles está tremendamente enamorado de Deborah. La espía mediante un agujero en la pared mientras ella hace sus ejercicios... y aunque ella finge disgusto, realmente le deja hacerlo.
Una de las escenas más bellas de toda la filmografía de Leone es aquella en que Deborah y Noodles, aún de niños, casi se besan después de que Deborah recite una parte del Cantar de los cantares. Francamente insuperable.
Más adelante en la película, Noodles , ya salido de prisión, hace que abran un restaurante sólo para ellos dos. Tienen una cena muy romántica, y después están tumbados en el patio del restaurante, hablando. Él recita una parte del Cantar de los cantares para ella... todo parece que va a salir bien, es una escena preciosa, con la genial música de Morricone de fondo... pero ella le confiesa que el día siguiente irá a Hoolywood, para empezar su carrera como actriz. En el coche, de vuelta, Noodles se ve invadido por el sentimiento de impotencia y de rabia, al ver que nada va a salir como él esperaba, y viola brutalmente a Deborah, ante la impasible mirada del chófer. Al día siguiente, él va a despedirse de ella en la estación, pero ella baja la cortina del tren: lo que Noodles ha hecho es imperdonable.
El último episodio de la historia de amor entre Noodles y Deborah se narra cuando Noodles vuelve a Nueva York en el 68. Éste descubrirá que ahora Deborah está con su mejor amigo, Max, que no sólo no murió, sino que está viviendo la vida que correspondía a Noodles.

4.-La teoría del Opio
La película tiene una estructura circular: empieza y termina en el mismo momento y lugar: Noodles yendo a un fumadero de opio tras traicionar a sus amigos. Esto ha llevado a especular (el propio Leone prendió la mecha) sobre si toda la historia posterior (la de 1968) es un sueño producido por el Opio. Ésta tesis se sostiene en hechos como que Noodles no se relaciona en el "futuro" con personas que no conociera ya en el "presente" y "pasado", o por detalles como el númer que aparece e el camión en el que puede que muera Max (que es el número de años que han transcurrido desde que traicionó a Noodles), o en el hecho de que Deborah no ha envejecido apenas. Sin embargo, los detractores de esta teoría alegan que Noodles estaría proyectando sobre el futuro inventos que no existían en los años 30's, así como acontecimientos como al Guerra de Vietnam.



-"¿Qué has estado haciendo todo este tiempo?"
-"Acostarme temprano."

lunes, 9 de julio de 2007

Top de mis películas favoritas

Llevo tiempo madurando esta lista, y creo que nunca podría ser perfecta... hay directores que repiten, actores que también... pero ¡qué diablos! Si los mismos equipos creativos han sido capaces de crear tal perfección, merecen estar varias veces en esta lista.
Es mi lista personal de mis 20 películas favoritas. Quentin Tarantino hizo la suya personal, con 12 y he de reconocer que comparto algunas de sus elecciones, pero esta es personal e intransferible.
El mundo y los críticos podrán estar o no de acuerdo... pero para mi no hay NADA como el cine, y dentro del cine, NADA como estas películas. Todas poseen algo que yo llamo un "momento cinematográfico". Para mi esto es que de repente, en algún punto de la película, la música, la escena, el diálogo (o la ausencia de este), el ritmo, las interpretaciones... se combinan de manera insuperable, causándome escalofríos. Me encanta eso en una película. Además de estos "momentos", las películas son geniales en conjunto (individualmente), al verlas en perspectiva.
Debo decir que no están en ningún orden concreto, es decir, que según mi estado de ánimo y demás, el orden puede ser alterado, así que es simplemente un conjunto, sin jerarquía.

-El bueno, el feo y el malo (Il bueno, il Bruto, il cattivo), Sergio leone, 1966
-Taxi Driver, Martin Scorsese, 1976
-El Padrino, (The Godfather), Francis Ford Coppola, 1972
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2001: una odisea del espacio, (2001: a space oddisey), Stanley Kubrick, 1968
-El cazador, (The deer hunter), Michael Cimino, 1978
-Fargo, Joel Cohen, 1996
-La gran evasión, (The great Escape) , John Sturges, 1962
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Casablanca, Michael Curtiz, 1942
-Érase una vez en América, (Once upon a time in America), Sergio Leone, 1984
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El silencio de los corderos, (Silence of the lambs), Jonathan Demme, 1991
-Asesino Shogun, (Shogun Assasin), Kenji Misumi, Robert Houston, David Weisman, 1972
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La naranja mecánica, (A clockwork orange), Stanley Kubrick, 1971
-Pulp Fiction, Quentin Tarantino, 1994
-Blade Runner, Ridley Scott, 1982
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Apocalypse Now, Francis Ford Coppola, 1979

-Chungking Express, Wong Kar-Waikira Kurosawa, 1994
-Alta Fidelidad, (High Fidelity), Stephen Frears, 2000
-Star Wars (trilogía original), George Lucas, Irvin Kershner, Richard Marquand 1977-1980-1983
-Banda Aparte (Bande á Part), Jean-Luc Godard, 1964
-El club de la lucha, (Fight Club), David Fincher, 1999
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The Killer, John Woo, 1989

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Amélie, (
Le fabuleux destin d'Amélie Poulain), Jean-Pierre Jeunet, 2001
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El precio del poder, (Scarface), Brian De Palma, 1983
-Perros de paja (Straw Dogs), Sam Peckinpah, 1971
-Los soñadores (The Dreamers), Bernardo Bertolucci, 2003







A partir de ahora, dedicaré una especie de monográfico, para hacer un análisis de cada una de estas obras maestras del séptimo arte, el que para mi es el arte definitivo.